Desde el taller · N.º 04
Cómo se hace de verdad un dildo de madera
Del taco a la pieza acabada: las siete fases por las que pasa cada uno de nuestros dildos en nuestro taller.
Esta es la versión corta de cómo una pieza de Wooden Dildo Co pasa de ser un bloque cuadrado de madera a un dildo acabado y sellado. Si quieres todos los detalles, incluidas herramientas, medidas y errores que evitar, lee nuestra guía completa, Cómo hacer un dildo de madera.
1. Elegir el taco
Cada pieza empieza como un taco cuadrado y seco, cortado para que la veta corra recta a lo largo. Revisamos la testa y todas las caras en busca de grietas, fendas, nudos y veta desviada. Cualquier cosa dudosa se descarta antes de acercarse al torno. Te contamos por qué en Dirección de la veta y resistencia estructural.
2. Desbaste
Montamos el taco entre puntos, lo redondeamos y lo desbastamos hacia el perfil. Primero se fijan la base, el cuello y el punto más ancho del eje, medidos sobre el dibujo del diseño.
3. Forma final
Con cortes más ligeros y herramientas recién afiladas, afinamos las curvas, el glande y las transiciones hasta que el perfil coincide con nuestra plantilla. Un corte limpio aquí significa menos lijado después y una forma más nítida.
4. Lijado progresivo
Lijamos pasando por todos los granos sin saltos, normalmente del 120 al 1000 y más allá. Entre grano y grano revisamos la superficie con una luz rasante baja en busca de arañazos que hayan quedado. Aquí explicamos por qué somos tan estrictos con esto: Lijado: el paso que casi todos se saltan.
5. Tronzado y acabado de la base
La pieza sale del torno, y damos forma a la base, la lijamos y comprobamos que quede plana y estable.
6. Sellado
Aplicamos varias capas finas de un acabado seguro para el cuerpo y no poroso, y las nivelamos ligeramente entre capa y capa, cubriendo todas las superficies, incluida la parte de abajo de la base.
7. Curado e inspección
La pieza reposa hasta que el acabado está totalmente curado, no solo hasta que está seco al tacto. Después la inspeccionamos los dos, a ojo y a mano, en busca de zonas finas, motas de polvo y poros abiertos antes de darla por buena.